
La locura se ha apoderado del mundo…más o menos…y nos está desviando del buen camino y hasta cambiándonos la cultura. ¿Por qué digo esto? Venga, comenzaré diciendo que, sin dudas, hoy en día vivimos en tiempos de oscurantismo, y de gran atraso moral, cívico y cultural. Esta época se colma de imbecilidades que nos han hecho retroceder hasta más allá de la edad media. Ahora resulta que todo ofende, todo irrita y todo molesta. La sociedad se ha acostumbrado a que el “Big Brother” la proteja de todo mal.
Ya no tienes que pensar mucho che, ¿Para qué? El hermano mayor, o sea, el gobierno, piensa por ti y te cuida. Mare meua, ¡Como nos cuidan! Bueno, tanto es que…para nuestro bien…nos prohíben ver ciertos vídeos, nos ponen avisos antes de ponernos un reportaje, para que las imágenes no nos hieran las sensibilidades, nos censuran la lectura, las pelis etcétera etcétera y ya estoy hasta de esto hasta el forro de las narices.
La libertad que todo el mundo occidental ganó durante la época de los “hippies”, (la década de los 1960), nos la han robado. Y ni tanto, la hemos entregado sin pelear por ella. Nos embobaron con tantas chucherías electrónicas…los “smart phones”…que ni nos dimos cuenta que toda esa mierda nos la habían cambiado por nuestro sentido común. Nos han hecho olvidar los tiempos cuando queríamos ser libres, especialmente del “establishment”, digamos de ellos, del sistema, de los burócratas, de los generales, de los policías y de la puta que los parió. Ahora somos todo lo contrario, somos los niños bitongos, bien portaditos, los pringaos que aspiramos a lo “políticamente correcto”. Somos borregos.
Yo no quiero ofender a nadie, pero coño ¿Será que la gente ya no sabe defenderse? O ¿Habrá perdido el sentido del humor o el sentido común? Jejeje… El sentido común es el menos común de los sentidos y cuando se pierde no se recupera fácilmente. Hace falta someterse a un psicoanálisis intenso y a muchos otros tratamientos para volver a la normalidad.
No quieren que hablemos de lo que ellos denominan temas engañosos o controvertidos, digamos las teorias conspiranoicas. Bueno, muchas se convirtieron en grandes verdades. Pero bueno, de esas…supuestas…mentiras nos protegen, pero no de los malos ejemplos que salen en casi todas las series, mini-series, pelis y programas de televisión. Hacerle pensar a los críos que a los quince años ya son adultos y pueden hacer lo que les salga, eso no lo censuran. Tampoco censuran la violencia, y no hablo de los reportajes si no de la violencia gratuita, ficticia y que conduce a más violencia. No censuran los videojuegos que incitan a los malos comportamientos a la holgazanería y a la no-productividad. No censuran las estupideces que han llevado a muchos…especialmente en la tele…a dirigirse a los Españoles y a las Españolas, cuando todo el mundo sabe que el plural siempre ha sido masculino. Ademas hablar asi no adelanta ni un apice la causa feminista, al contrario, la lleva a la ridiculez.
Estamos en un salón sin puertas, como el que creo Sartre en “Huis clos” (“A puerta cerrada”). Dentro estamos flotando en un ambiente lleno de todas las estupideces del mundo y nosotros nutriéndonos de ellas, absorbiéndolas hasta por osmosis. Y lo peor es que la puerta no está cerrada del todo, se puede abrir, pero como estamos tan acondicionados a obedecer, ni siquiera hacemos el esfuerzo por pirarnos…
Si, se han soltado los dementes, al fin han roto los portones del manicomio y se han fugado y los loqueros se han quedado jugando videojuegos y vapeando con el dedo en la nariz…























