#poem, The Great Way

(«La Gran via»/FBC/OCS Valencia/All Rights Reserved)

THE GREAT WAY

Mothers and fathers

at pace with whatever

sounds pollute their ears

push their tiny offspring

in squeaky buggies.

Tiny socks caress the ankles

of short pants,

strolling and eye piercing,

creatine digestion,

step counters,

time consuming

merchants of paraphernalia

on the sunny side.

I ride the last few drags

from a faded Winston,

cranberry hopes

knifing through

yesterday’s plans.

Corner dwellers.

Tamed and idle reminders.

The present need:

to be somewhere.

Watch,

like a cat from a storefront window.

Curiosity is not an acquired trait,

it is a reflex.

A flying empty pack of Winstons

graces the rubbish heap

sacrificing itself

in rays from St. Malo’s

crispy sun.

The cracks are jagged teeth

and long tongued.

To passing trainers, pumps

or fancy boots.

The puddles always shine with

last night’s bile.

Racing downwind from

the coffee aroma

an umbrella holds up

a centenarian.

(Francisco Bravo Cabrera)

CHEERS

#art, Pensando en Jazz-Art – Thinking Jazz-Art

(Jazz-Art de/by Francisco Bravo Cabrera//Derechos Reservados)

Siempre algo nuevo en los estudios de Omnia Caelum de Valencia. En este caso me remonto a los orígenes de mi Jazz-Art pero en un formato grande y en acrílico sobre tela. Este cuadro (que aún no he titulado) mide 70 x 140 cm.

+++

There is always something new at Omnia Caelum Studios Valencia. In this case I have returned to my «roots» and to the original Jazz-Art. However, now I have done it in acrylics on canvas and on a larger scale. This painting (untitled yet) measures 70 x 140 cm (28′ x 55′).

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Instagram: @Francisco_Bravo_Cabrera

YouTube: http://www.YouTube.com/@FranciscoBravoCabrera

X: @Euskadi_Bakero

GRACIAS – CHEERS

#musica, Genio en clave de merengue: Juan Luis Guerra

(Foto de origen y propiedad desconocida)

Juan Luis Guerra y el arte de la deserción feliz.

Bajo la superficie bailable de Juan Luis Guerra se esconde una de las operaciones más sofisticadas de la canción latinoamericana: la sátira política disfrazada de fiesta. «La Guagua» convierte el autobús averiado en metáfora del Estado poscolonial —el chofer como élite política, los fallos mecánicos como corrupción institucional—, mientras la promesa de un «timón hidráulico» se desmorona en la confesión de que «la guagua va en reversa». La economía de la miseria queda condensada en una sola imagen doméstica: el ordeño de la vaca, es decir, el trabajo y los recursos del pueblo, va directo «al bidón de las promesas», un depósito sin fondo de compromisos incumplidos.

Si «La Guagua» es la crítica macro de la nación, «El Niágara en bicicleta» es su autopsia micro: el hospital público como teatro del absurdo institucional. El título mismo —cruzar las cataratas del Niagara en bicicleta— es la expresión idiomática caribeña para lo imposible vuelto rutina de supervivencia. Allí no hay anestesia, no hay suero, los rayos X están fundidos, y el médico recomienda brandy o rezarle a San Andrés. Es la imagen exacta del colapso del Estado moderno, que obliga al ciudadano a regresar a la mística primitiva cuando la infraestructura desaparece por completo.

Lo que une ambas piezas…y de hecho toda la obra de Guerra…es una disonancia cognitiva deliberada: el ritmo merenguero, eufórico y veloz, narra catástrofes existenciales. El cuerpo baila mientras el país retrocede; el oyente celebra mientras un hombre agoniza en una camilla sin recursos. Esto no es ingenuidad ni casualidad estética: es una observación antropológica profunda sobre la resiliencia caribeña, donde el humor y la danza funcionan como escudo psicológico frente al fracaso sistémico. Reírse del propio abismo le quita al sistema su poder de aplastar el espíritu.

«Ojalá que llueva café» rompe con esta tradición de realismo sociológico para internarse en el realismo mágico, en la estirpe de García Márquez. La palabra «ojalá» —herencia del árabe «law šá lláh», si Dios quiere— transforma la canción en plegaria secular: Guerra ya no le pide nada al Estado corrupto, sino que apela directamente al cosmos para que llueva café, yuca, queso y leche sobre el campo abandonado. La línea más punzante del tema, sobre los muchachos que no tendrán que fumarse «los grandes tabacos de la miseria» en Nueva York, conecta esta utopía agraria con el drama migratorio de «Visa para un sueño«: se reza por la abundancia en casa precisamente para que nadie tenga que partir.

El genio de Guerra, en última instancia, es una forma de engaño estratégico al servicio de la verdad: envolver el mensaje más pesado…la corrupción, el colapso sanitario, la miseria rural…en una melodía tan perfecta que el cuerpo la acepta antes de que la mente pueda resistirse. Hace bailar al mundo al ritmo de sus propias heridas, y en ese gesto convierte la fiesta en el último refugio de la dignidad.

NOTA BENE

Solo puedo añadir que ya vemos como aquí, en un país europeo y que ya habia superado los estragos del subdesarrollo, también la «guagua» puede ir en reversa. La mentira institucionalizada como política, el eslogan, la corrupción y la falta de consideración a las demandas del pueblo hacen que el progreso vaya en reverso, sin dudas.

GRACIAS

Francisco Bravo Cabrera

Bon dia – Good morning

(Photo of Turkish Aegean coast by GAB/OCS Valencia/All Rights Reserved)

In gratitude for another day God has given us.

Dando gracias por un día más que Dios nos ha dado.

#music, Who Really Led The Beatles…

(«Maca23″/FBC/OCS Valencia/All Rights Reserved)

Paul McCartney: The Beatles’ Quiet Futurist

Popular history, as well as many fans, has always thought of John Lennon as The Beatles’ fearless experimentalist and Paul McCartney as the consummate traditionalist, a gifted melodist with impeccable commercial instincts. Truth and inquiry suggests something more interesting: McCartney was arguably the band’s true futurist, combining an instinct for timeless melody with an insatiable appetite for technological and artistic innovation.

His admiration for seemingly disparate works such as God Only Knows and Don’t You Want Me reveals a remarkably consistent philosophy. Brian Wilson demonstrated that sophisticated harmonic architecture could remain emotionally immediate, while The Human League proved that synthesizers and machine precision could still carry deeply human narratives. McCartney’s genius lay in recognising that emotional truth mattered more than instrumentation, whether expressed through French horns, tape loops, bass counterpoint or drum machines.

That same instinct guided The Beatles’ through most of their revolutionary years. From his immersion in London’s avant-garde scene and enthusiasm for tape experimentation to his conceptual drive behind Sgt. Pepper and his willingness to embrace electronic music long before it became fashionable, McCartney repeatedly acted as both innovator and translator. He took radical ideas and rendering them universally intelligible.

The mythology of solitary genius also obscures the deeper reality of The Beatles’ success. Their greatest achievements emerged from a uniquely self-correcting creative ecosystem: Lennon’s emotional directness, McCartney’s structural and melodic architecture, George Harrison’s disciplined musicality, and George Martin’s classical sensibility combined to produce results none could consistently replicate alone. The enduring brilliance of songs like In My Life illustrates collaboration at its highest level rather than individual authorship.

Perhaps that is McCartney’s greatest legacy. More than a songwriter, he functioned as a creative sponge, absorbing influences across genres, technologies and generations without ideological prejudice. His criterion was never whether an idea was traditional or modern, acoustic or electronic, fashionable or obscure. It was simply whether it advanced the expressive possibilities of popular music.

(Francisco Bravo Cabrera)

#music, ¿Quien es la mas grande y famosa cantante femenina?

(«Celia»/Francisco Bravo Cabrera/Derechos Reservados)

Para mi, la indiscutible reina sobre todas las otras (aunque todas fenomenales) es Celia Cruz.

¿Qué pensáis vosotros, a cual escogeríais?

Celia Cruz: El mito eterno de la música hispanoamericana

Celia Cruz no solo es la cantante más grande de Hispanoamérica por la potencia inconfundible de su voz, sino por haber sido una pionera absoluta que transformó la industria musical. En una época en la que la salsa y los ritmos afrocubanos estaban dominados casi exclusivamente por hombres, la «Reina de la Salsa» rompió el techo de cristal a base de un talento descomunal, un sentido del ritmo impecable y una capacidad de improvisación única. Su figura se convirtió rápidamente en un símbolo de orgullo, identidad y resiliencia para la diáspora latina en todo el mundo, unificando culturas bajo el calor de su icónico grito de «¡Azúcar!».

El verdadero milagro de Celia Cruz radica en una longevidad artística sin precedentes que se extendió por más de medio siglo. Desde sus inicios en la Cuba de los años 50 con la Sonora Matancera, pasando por la explosión de la Fania All-Stars en Nueva York, hasta sus exitosas reinvenciones pop en los años 90 y 2000, Celia demostró una capacidad única para conectar con múltiples generaciones. Con su carisma desbordante, sus extravagantes pelucas multicolores y un legado musical que sigue sumando himnos universales, la guarachera de Cuba se consolidó como una fuerza de la naturaleza eterna e insuperable.

+++

Celia Cruz: The Eternal Myth of Hispano-American Music

Celia Cruz is not only the greatest singer in Hispano-American history because of her unmistakably powerful voice, but because she was an absolute pioneer who transformed the music industry. In an era when salsa and Afro-Cuban rhythms were dominated almost exclusively by men, the «Queen of Salsa» shattered the glass ceiling through sheer talent, flawless rhythm, and an unmatched gift for vocal improvisation. Her figure quickly became a symbol of pride, identity, and resilience for the Latino diaspora worldwide, unifying cultures under the warmth of her iconic catchphrase, «¡Azúcar!».

The true miracle of Celia Cruz lies in an unprecedented artistic longevity that spanned over half a century. From her early days in 1950s Cuba with La Sonora Matancera, through the explosion of the Fania All-Stars in New York, to her successful pop reinventions in the 1990s and 2000s, Celia demonstrated a unique ability to connect with multiple generations. With her overflowing charisma, extravagant multicolored wigs, and a musical legacy that continues to deliver universal anthems, the Guarachera de Cuba cemented her status as an eternal and insurmountable force of nature.

#music, ¿Quien es la mas grande y famosa cantante femenina?

(«Celia»/Francisco Bravo Cabrera/Derechos Reservados)

Para mi, la indiscutible reina sobre todas las otras (aunque todas fenomenales) es Celia Cruz.

¿Qué pensáis vosotros, a cual escogeríais?

Celia Cruz: El mito eterno de la música hispanoamericana

Celia Cruz no solo es la cantante más grande de Hispanoamérica por la potencia inconfundible de su voz, sino por haber sido una pionera absoluta que transformó la industria musical. En una época en la que la salsa y los ritmos afrocubanos estaban dominados casi exclusivamente por hombres, la «Reina de la Salsa» rompió el techo de cristal a base de un talento descomunal, un sentido del ritmo impecable y una capacidad de improvisación única. Su figura se convirtió rápidamente en un símbolo de orgullo, identidad y resiliencia para la diáspora latina en todo el mundo, unificando culturas bajo el calor de su icónico grito de «¡Azúcar!».

El verdadero milagro de Celia Cruz radica en una longevidad artística sin precedentes que se extendió por más de medio siglo. Desde sus inicios en la Cuba de los años 50 con la Sonora Matancera, pasando por la explosión de la Fania All-Stars en Nueva York, hasta sus exitosas reinvenciones pop en los años 90 y 2000, Celia demostró una capacidad única para conectar con múltiples generaciones. Con su carisma desbordante, sus extravagantes pelucas multicolores y un legado musical que sigue sumando himnos universales, la guarachera de Cuba se consolidó como una fuerza de la naturaleza eterna e insuperable.

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Celia Cruz: The Eternal Myth of Hispano-American Music

Celia Cruz is not only the greatest singer in Hispano-American history because of her unmistakably powerful voice, but because she was an absolute pioneer who transformed the music industry. In an era when salsa and Afro-Cuban rhythms were dominated almost exclusively by men, the «Queen of Salsa» shattered the glass ceiling through sheer talent, flawless rhythm, and an unmatched gift for vocal improvisation. Her figure quickly became a symbol of pride, identity, and resilience for the Latino diaspora worldwide, unifying cultures under the warmth of her iconic catchphrase, «¡Azúcar!».

The true miracle of Celia Cruz lies in an unprecedented artistic longevity that spanned over half a century. From her early days in 1950s Cuba with La Sonora Matancera, through the explosion of the Fania All-Stars in New York, to her successful pop reinventions in the 1990s and 2000s, Celia demonstrated a unique ability to connect with multiple generations. With her overflowing charisma, extravagant multicolored wigs, and a musical legacy that continues to deliver universal anthems, the Guarachera de Cuba cemented her status as an eternal and insurmountable force of nature.