
Ya no te espero,
¿Para qué hacerlo?
si esperar es algo inútil…
Nunca me siento ni para tomar café,
ni para esperar el tren.
Porque soy humo que siempre flota,
o quizá una gota,
pues gota a gota lleno los ríos de tu memoria,
ya que tu puerta,
vetusta y desgastada, no me la abres.
Tu corazón, cerrado por averías irreparables
que tu voluntad no pudo evitar,
yace tras la vieja puerta triste,
detrás del telón de hierro
que pones frente a la vida,
y así de sola vives y así sangra tu herida.
Ya no quieres que ese caudal,
rojo tormentoso, deje de fluir.
Y yo, parado frente al sol tan mañanero,
pido mi café,
feliz,
porque ya no te espero.
C.2022, Francisco Bravo Cabrera, 30 AUG 2022/27 OCT 2024, València, España






