#opinion, «El que sepa hablar, que hable.»

El artista no solo tiene el derecho, sino también la responsabilidad (y hasta quizás la obligación) moral de expresar sus ideas, sus opiniones y sus quejas cuando considera que quienes gobiernan han traicionado la confianza depositada en ellos, ejercen el poder de manera corrupta, conducen erróneamente a la sociedad o ponen en riesgo la integridad y el futuro de la nación; porque el arte, cuando conserva su libertad, no es un mero ornamento de la vida pública ni una herramienta destinada únicamente a entretener, sino una forma de conciencia que observa, cuestiona, incomoda y deja constancia de aquello que otros prefieren callar, y precisamente por no estar sometido a la disciplina de un partido, de un gobierno o de una ideología, el artista puede convertir su obra en un espacio de resistencia intelectual y de memoria colectiva, señalando abusos, contradicciones e injusticias desde su propia sensibilidad; callar deliberadamente ante aquello que considera una amenaza para la libertad, la dignidad humana o el bien común puede ser una opción personal, pero hablar es, para muchos artistas, una consecuencia inseparable de su oficio, pues cuando el poder se desvía de su responsabilidad, la libertad artística deja de ser únicamente un privilegio individual y se convierte también en una responsabilidad cívica: la de mirar de frente a su tiempo, decir lo que ve y dejar una obra que pueda recordar a las generaciones futuras que, mientras otros guardaban silencio, alguien se atrevió a preguntar, denunciar y crear.

Por eso digo que el que sepa hablar que lo haga. El que no tiene preparación, mejor se calla la boca y no diga nada, porque lo que diría tendrían que ser cosas muy miserables.

Esta es mi opinión, como artista. Ahora dime tú la tuya.

GRACIAS

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