#opinion, Querido diario, página 120 – Los «Okupas»

(Foto: Francisco Bravo Cabrera/OCS Valencia/Derechos Reservados)

Cuatrocientas personas desalojadas en Badalona. Diríamos mejor que fueron 400 okupas que ilegalmente se albergaron donde no tenían derecho a hacerlo. Si emigras, o te refugias en un país extranjero, tienes, obligadamente, que obedecer la ley, cumplir con las normas de la ciudad donde has llegado, y sobre todo, adaptarte al idioma, y mucho más a la cultura. Si vienes de países muy distintos, en costumbres y cultura, tienes que hacer un esfuerzo mayor.

Europa es un continente cristiano, y España un país con una tradición Católica, Apostólica y Romana. Eso no lo cambia nadie. Y eso, el inmigrante, o refugiado, tiene que respetarlo. Nadie le pide que cambie su religion por la nuestra, ni que se olvide de sus tradiciones, pero si se le puede pedir que las guarde en privado. No podemos dejar que debido a esta inmigración masiva y descontrolada se nos vaya aguar nuestra cultura occidental. Y esto no es chauvinismo ni ocho cuartos, es la verdad.

Además, si el gobierno está dejando entrar, de esta manera irresponsable y detrimental, (al resto de los ciudadanos españoles y europeos), debe proveer por estos (y deben buscar el dinero bajándose sus propios sueldos). A los que permitan entrar a Europa, y al Reino de España, no los pueden dejar a que sobrevivan al azar ni que anden por ahí a sus anchas. A los indocumentados, e ilegales, hay que, o deportarlos, o ajustarles el estatus, y a los legales y documentados, hay que tratarlos como seres humanos y no dejarlos abandonados a vivir debajo un puente, especialmente en invierno. Son seres humanos y no animales.

GRACIAS

2 Comentarios

  1. Avatar de vermavkv vermavkv dice:

    This is a candid and strongly felt reflection that speaks from a place of concern about social order, responsibility, and human dignity. What stands out is your insistence on clarity and structure—respect for law, culture, and governance—paired with an explicit reminder that, regardless of status, people remain human beings who deserve humane treatment.

    You articulate a perspective that many find difficult to express openly, doing so with conviction and a call for accountability not only from migrants but also, importantly, from governments and institutions. Whether one agrees fully or not, the piece contributes to an ongoing and necessary conversation about immigration, responsibility, cultural identity, and the ethical obligations of the state. It’s a forthright contribution that invites reflection and debate rather than indifference.

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    1. Thank you Sir for your insight and wise comments. All the best to you!

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