Misterio en la tierra de los Maya… (un relato verídico)

(«Misterio Maya No.2″/Francisco Bravo Cabrera/Derechos Reservados)

EL TIEMPO

Bueno… Muy pocas veces escribo sobre mí mismo ya que no me considero un tema de mayor importancia. Sin embargo, a veces me encuentro rememorando algunas de las cosas que me han pasado y bueno, termino escribiéndolas. Os diré que soy un poeta…que pinta y compone…que siempre ha creído que uno debe tener la mente abierta a los misterios del universo. Esto que os voy a contar ocurrió hace muchos años cuando yo aventuraba por Centro América, donde me pasaron muchísimas cosas raras.

Esta fue en Guatemala el día que me mandaron a escoltar a unos arqueólogos docentes de una universidad de EEUU, (el nombre no puedo mencionarlo), que iban con sus colegas de la U. de San Carlos de Guatemala a la región del Petén. La misión era, supuestamente, ir y recuperar unos artefactos maya que se encontraban en una isla en medio de un enorme lago en las cercanías de Flores, la ciudad capital de la región de Petén.

El Departamento de El Petén se encuentra en el extremo norte de Guatemala y en esos años era mayormente selva repleta de ruinas mayas. No he estado allí hace décadas pero creo que no ha cambiado mucho. El Petén limita al oeste con los estados mexicanos de Campeche, Izabal y Alta Verapaz, y al este con el país de Belice, que en ese entonces todavía era Honduras Británica, una colonia del Reino Unido. Es importante señalar que en ese momento Guatemala reclamaba la colonia como propia, y muchos pensaban que la disputa terminaría en una guerra. En otras palabras, las tensiones eran altas entre los dos países.

Salimos de nuestra base provisional ubicada cerca de los terrenos de La Aurora, el aeropuerto internacional de Guatemala, exactamente a las 0700 horas y llegamos a Flores exactamente a las 0830 horas. Desde la zona de aterrizaje del helicóptero (LZ) caminamos hasta la orilla del lago que los habitantes originales llamaron Noh Petén, y que los actuales llaman Lago Petén Itzá, y al verlo me pareció una autentica maravilla. Espero que siga siendo así. Toda esa área era una jungla tropical/bosque lluvioso, muy caluroso y muy verde, y el lago es bastante grande y hermoso.

Bajo la luz del sol de la mañana se podía ver la isla no muy lejos de la orilla. Los científicos se fueron a desayunar a un pequeño bar cercano y me pidieron, cortésmente, que vigilara su equipo. Así que me senté junto al muelle a esperar, deleitando la vista en las serenas aguas negras del lago que, movidas por las brisas del este, llegaban en suaves ondas rítmicas al muelle. Me sentí transportado. Era para alucinar.

Pero bueno, la paz meditativa me la rompió de repente el sonido de algo que golpeó la superficie del agua violentamente, como si alguien hubiera lanzado un pedrusco al lago. De inmediato volví a mi yo profesional e híper vigilante, y me puse de pie. Entonces fue cuando escuché a unos niños cantando. Caminé unos pasos hacia una estructura que parecía de otra época, como la de un hospital militar de campaña.

Extraño porque no la había notado cuando llegamos al muelle, y creedme, yo me fijo en todo, siempre. Pero ahí estaba la tienda de campaña y aún oía los niños cantando, así que decidí acercarme e investigar. Me paré justo frente a la abertura de la tienda y miré dentro, pero no veía nada posiblemente porque mis ojos, al estar acostumbrado al fuerte brillo del sol, no se habían adaptado a la oscuridad dentro de la tienda. Así que entré.

No había nadie, ni tampoco oía a los niños. Salí y miré el reloj. Era una novedad, un Texas Instruments digital, y vi en la pantallita brillar los números 12:30. No lo podía creer, ¿Dónde se había ido el tiempo? Regresé corriendo al muelle a buscar a los científicos. No estaban allí. Entonces súbitamente el cielo se oscureció y comenzó a llover violentamente. El día soleado se tornó en noche oscura y la lluvia era tan fuerte que yo no podía ver nada ni aunque estuviera frente a mí. Simplemente me quedé tranquilo, tratando de orientarme.

Pensé en refugiarme en la tienda de campaña, pero ya no la veía. Y entonces, tan rápido como había comenzado la tormenta, que parecía el fin del mundo, se detuvo. En cuestión de segundos, el cielo se despejó y el sol abrasador regresó a su majestuoso lugar en el cielo, justo encima de mí. Mi reloj no estaba equivocado; era, sin duda, el medio día. Y noté que estaba completamente seco.

En ese instante escuché a uno de los científicos estadounidenses llamándome, muy cabreado, dicho sea de paso, y exigiendo que le dijera dónde demonios había estado. Me pilló justo cuando aún estaba organizando mis pensamientos pero comencé a decirle que había estado aquí, en el muelle, custodiando el equipo. Seguí diciéndole que había oído a unos niños cantar y que pensé que estaban en la vieja tienda de campaña del ejército…

“¿Dónde? ¿Qué tienda de campaña? ¡Aquí no hay ninguna tienda de campaña! ¡Nosotros somos los únicos aquí!” el científico principal sulfurado me gritaba. “¡Esta es un área restringida! ¡No se permiten civiles! ¿Qué demonios le ha pasado, y por qué ha abandonado su puesto?”

Los guatemaltecos también habían llegado. “¡Le buscamos por todas partes, durante cuatro horas!” dijo uno. «¿Dónde estaba usted?»

Lo único que pude responder fue: “Espere…” y me quede pensando. Porque tenían razón, esta era una zona restringida y militarizada. Recordé que al bajar del helicóptero habíamos pasado por un puesto de control del ejército guatemalteco. Entonces miré hacia donde había estado la tienda, no había nada allí. Sintiendo incomodidad y confusión, pero logrando recomponerme, respondí con calma: “No lo sé, señor.”

Y esa era la pura verdad. Yo no lo sabía. Si sabía que estábamos en una zona peligrosa y que el Ejército guatemalteco la estaba despojando continuamente porque insurgentes, y guerrilleros comunistas…un verdadero problema para el país en esos momentos…cruzaban por ella camino hacia pueblos y aldeas más adentrados en la selva. Sabía todo eso tan bien como sabía que un soldado nunca debe abandonar su puesto. Pero no lo había abandonado. Todo esto sucedió a solo unos pasos del equipo, aunque no podía explicarlo.

Y aunque han pasado un montón de años aún no tengo explicación alguna de lo que me ocurrió ese día. Para mí siempre será un misterio lo que golpeó el agua, el tiempo perdido, las voces de los niños, la lluvia repentina y la antigua tienda militar. Todo sigue siendo un misterio, como otras cosas que no tienen explicación racional. Y vamos, no es que yo la busque tampoco. Yo no me limito a creer solo en lo que la gente considera racional, que carajo, si soy un poeta…

C.2025, Francisco Bravo Cabrera – 05/11 MAR 2025 – Valencia, España

4 Comentarios

  1. Avatar de niasunset niasunset dice:

    Dear Francisco, as I told before, I had experienced some strange events too in my life. Many years made my mind busy. But at the end, I fond a reasonable answer what happened and what I lived and why I lived.. Some of people’s brain (or I don’t know what to say) having a talent, can be able to have contact with past especially when they were in the place which is having a heavy history/rical stories, events,…etc. It’s a kind of going back in time, like a medium, feeling very intensely what happened in the past. There is not an answer well more than this. But this is clear you really live in your mind what happened there… Have you ever heard this book, The Secret Vaults of Time: Psychic Archaeology and the Quest for Man’s Beginnings Paperback – April 4, 2017by Stephan Schwartz  How much makes you satisfied I don’t know but it is interesting to read. About my own experiences, if I find a time to write especially for you, I am sure we could understand better. You are a special soul… Thank you, have a nice day, love, nia

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    1. Thank you so much Nia for this explanation and the book name. I am very interested and will try to look for it. You too are a special soul and I am grateful and appreciate your words and conversations. All the best.

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      1. Avatar de niasunset niasunset dice:

        Here is the event what I had experienced. Have a nice day Dear Francisco,

        https://photographyofnia.com/2025/03/13/psychic-event-cant-be-explained/

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      2. Thank you dear Nia, so much for sharing this. It is, like my experience, something paranormal and real. There are more things in heaven and earth… as Shakespeare said, that are not dreamt of or believed by scientists. But I believe. I truly enjoyed and learned much from reading it and I will search for the book. All the best!

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