
Nos sentamos en las gradas, en las sillas, sobre el techo del coche, sobre los hombros de papá, en fin, donde podamos ver mejor…
Pero hay cosas que no hay que mirarlas tan detenidamente pues aun dándoles un corto vistazo ya se graba la imagen en lo mas profundo de la mente y la llevamos felizmente ahí toda la vida.
Así es el Mar Egeo para mi. Me siento y lo miro desde mi ventana, lo disfruto al caminar por los muelles o por la orilla de la playa, estiro el brazo y lo toco cuando en el navego, y hasta cuando tengo los ojos cerrados veo ese mar azul, un azul tan intenso…
Pero me gusta encaramarme a lo mas alto y disfrutarlo con ojos de gaviotas…

Y hasta cojo mi guitarra y me pongo a improvisarle decimas, bulerías o tangos flamencos. El ritmo no importa, la melodía tampoco, las letras no existen, lo que existe es el momento que luego se graba en el disco duro de mi cabeza y lo disfruto al quedarme dormido…
El Mar Egeo es antiguo y famoso. Por estas aguas navegó Jason en busca del vellocino de oro. Por aqui tambien pasó Odiseo tratando de regresar a su casa despues de la guerra de Troya. Helena, la mujer mas bella del mundo helenico, tambien tocó estas aguas cuando Paris la rapto y se la llevó a Troya. Y ahora las navego yo…

No se, a veces me preguntan porque tengo tal fascinacion con esta parte de Europa. Pienso y lo pienso otra vez, y no se que decir. Lo unico que se me ocurre es que en alguna reencarnación he de haber vivido por estos Deus lares.
Adeu…














