
EL SALVADOR Cádiz 1889, Aquí mi voz es ley, no te equivoques, jovenzuelo. Mi rúbrica pudiera ya convertirte en cena de los peces o ya dotarte de alas y entregarte al hemisferio opuesto, donde sea ignorado tu nombre entre salvajes. No te equivoques porque tiemblo ahora con el vaivén del mar y la ginebra: mi
Os traigo el poeta Héctor Maldonado