Bon dia!

Así es… Zapatero a tus zapatos, algunos zapateros a la cárcel…

1 comentario

  1. Dostoievski da en el clavo con una brutalidad necesaria. Al final del día, la integridad no es algo que se practica para la galería o para obtener validación externa; es lo único que nos queda cuando se apagan las luces y estamos a solas con nuestras decisiones. Es fácil sostener una máscara de virtud ante los demás, pero la verdadera prueba de carácter es ser coherente con uno mismo cuando nadie está mirando para juzgarte o para aplaudirte. Un recordatorio muy oportuno sobre la importancia de la congruencia en un mundo que a menudo prefiere las apariencias.

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